
Por:
Abraham "Grillo" Delgado
abraham@verdiblanco.com |
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VERDE…¡QUE TE QUIERO VERDE!*
Por: Abraham Delgado "El
Grillo".
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Capítulo 1: El “WebOnMaster”
Estoy es una de esas islas del Caribe en las que no hay (había)
Internet, ni teléfono ni televisión. Esperando desconectarme en
estas fechas de todo para iniciar con nuevos bríos el próximo año,
peroooo….
De repente, un buen día por la mañana que despierto y abro la
puerta, veo un sobre tamaño carta color amarillo, viene con la
leyenda “top secret”. No hace falta abrirlo para saber de quién es:
Alex Briones, el “WebOnMaster”. Me había localizado a pesar de los
miles de kilómetros de distancia.
Abro el sobre, viene una hoja con las siguientes letras de su puño y
letra. Descifro su letra de doctor y que dice lo siguiente:
“Mi querido Grillo, estuve marcándote al radio y celular para
desearte una excelente Navidad pero como que fallan mucho las redes
de comunicación y no pude contactarte. Te mando un gran abrazo y el
último encargo del año referente a todasssss las colaboraciones que
no has hecho. Quiero que hagas un escrito haciendo referencia a lo
vivido este 2012 en referencia con nuestro equipo Verdiblanco. Ya sé
que no tienes Internet por eso te mando una banda ancha con
velocidad de 20 GB cortesía de nuestro amigo Carlos Slim.
PD: Espero tu colaboración antes del día 28 y te anexo un cheque
para los viáticos correspondientes, o sea, tus cigarros y cervezas.
Reviso el contenido del sobre, efectivamente, viene la BAM con esa
gran velocidad y el cheque…sin firma…incobrable…aparte el Banco
Verdiblanco no existe (todavía, estamos en planes de hacer una caja
popular pa´prestar y que nos presten).
La caribeña que estaba sobre mi cama se despierta y me dice: -¿qué
pasa papi rico?, le contesto que se tiene que ir, que desde mi León,
Gto., ha llegado una nueva misión Verdiblanca, así que tienes que
por favor, con todo el dolor de mi corazón tienes que marcharte.
Se levanta sin decir nada, mientras poco a poco viste ese cuerpo
celestial que me sedujo un día antes mientra me paseaba a la orilla
de la playa escuchando en mi Ipod los éxitos de Maná, Arjona y
Calendario Azteca.
Mientra cierra la puerta, la caribeña me dice: -que termines pronto
papi rico, tú te lo pierdes.
Finalmente, la puerta se cierra y sólo puedo pensar: -…che Alex y
sus encargos especiales.
CAPÍTULO 2: ¿Por dónde comenzar?
Abro la computadora, me enfrento una vez más con la hoja en blanco,
la maldita hoja en blanco. No sé por dónde empezar porque esta
historia no comienza aquí, ¿será acaso que inicia cuando
descendimos?, ¿o tal vez cuando nos dejó fuera el Irapuato en la
primera final de ascenso disputada? ¿O quizá cuando el vendido de
Cirilo nos traicionó contra los Dorados? ¿ O cuando chillando a moco
tendido le tuvimos que aplaudir a los Indios en el 2008 cuando nos
dejaron fuera en nuestra propia cancha? ¿Y si empiezo esto
describiendo desde que llegaron los Batarse y corrieron al “Vuce” y
a Duilio Davino?, o tal vez sería mejor iniciar desde el momento en
que llegó Grupo Pachuca con la contratación de Tita como D.T.
Esmeralda con la creencia popular de que venía como el elegido y con
la contratación de un Nelson Sebastián Maz referente de nuestras
peores tristezas…pues así empieza esto que no es para nada el
comienzo del mejor año que me ha tocado ver del León, después de
diez años en la porquería de la Liga de Ascenso.
CAPÍTULO 3: Gustavo Matosas…una sorpresa agradable
Estaba en el estadio Juan N. López con mi primo y un buen amigo
michoacano que nos había conseguido los boletos para ver el juego de
vuelta de la semifinal. Sonaba el silbatazo final del partido entre
La Piedad y León, los verdes ganaban el partido por marcador de 2-1
pero de nada servía por el 5-3 que nos habían recetado en nuestra
casa los piedadenses. El público feliz festejaba como si hubieran
ganado el Mundial de Clubes.
Los lentes oscuros que traía tapaban los ojos rojos al borde de las
lágrimas por la impotencia generada una vez más. Mi primo me dice,
se acabó Pedro de D.T., llega Matosas oficialmente…¿quién era
Matosas?, poco sabía del uruguayo y su paso por el Querétaro. Con la
decepción del momento no sabía que decir, sólo el clásico “ojalá se
pueda el próximo torneo”.
Al paso de los días, Matosas acaparaba ya las noticias principales
con sus refuerzos solicitados, un par de colombianos extraños, un
tal Burbano y un Loboa, un tal “Gallito” Vázquez, entre otros.
Así, con la incertidumbre y la esperanza depositada en el “ya nos
toca” se escribía parte de la historia para el 2012.
CAPÍTULO 4: El torneo de Matosas
La filosofía existencialista “Matosiana” o “Matosistas” le devolvió
una magia especial a este equipo plagado de amor por la camiseta y
un corazón Esmeralda, en el que cada partido lo jugaban a muerte,
como si el mundo se fuera a terminar al momento del silbatazo final
y no hubiera un mañana, como si fuera el último partido de sus
vidas, como si no existiera nada más que dejar todo en el césped, en
cualquiera que fuera, de local o de visitante…este León, jugaba
bonito, con velocidad, con hambre, con huevos. Este León encantaba
donde quiera que se parara, este León era digno de verse en cada
jornada…y así, el enamoramiento, la magia, el “click” estaba dado:
no solamente Matosas nos había devuelto a lo largo de las jornadas
la esperanza palpable del ansiado ascenso, sino que también, por
primera vez en mucho mucho tiempo había una comunión total del
equipo con su gente, con su afición, con los que ya no creían, con
los que nunca dejaron de creer, con los que tenían miedo de soñar,
con los que no arriesgaban el sentimiento por miedo a que caer de
nueva cuenta en una decepción…era el León que merecíamos desde
siempre y Matosas lo supo conformar con jugadores que vinieron a
entregar más que el profesionalismo en cada juego.
Matosas siempre fue paso a paso, partido a partido, enamorándonos,
deleitándonos con este gran equipo. Los Verdes en cada jornada nos
iban acostumbrando poco a poco que si bien la meta era lejana
todavía, se estaba construyendo minuto a minuto, jugada tras jugada
la base del ansiado campeonato que daría nos daría el pase a jugar
un final por el ascenso y tratar de regresar al máximo
circuito…así…sin prisas, pero con ansias de que llegara mayo para
enfrentar al destino.
CAPÍTULO 5: Momentos mágicos
El rugido y la garra del León se hicieron sentir jornada a jornada
del torneo en el que consiguieron el ascenso, algún día podrás
contarle a tus hijos y nietos –como nos han contado a nosotros- de
lo glorioso que fue el 2012 y te llenarás de emoción y cuando
quieras platicar todos los detalles, alguno de ellos se te olvidará
pero estará, como casi siempre suele suceder, algún amigo o compadre
que complemente la anécdota de lo que se vivió este año.
Uno de los momentos más impresionantes fue, precisamente, cuando el
estadio abarrotado (como suele suceder) un sábado 4 de febrero los
Verdes enfrentaban a Lobos BUAP, cuando la luz se fue, simplemente
nos quedamos a oscuras, solos, pero nunca solos ni a oscuras, poco a
poco la banda Esmeralda que se dio cita en las gradas comenzó a
prender sus celulares y cantar:
¡Oleeeeeeeeee oleeeeé oleeeeeé oleeeée (oeeé oeée oeeé oeeé
también puede ser, dependiendo de la pronunciación de cada quien)
Leónnnnn, Leónnnnnn! –y así…repitiéndolo varias veces.
Y también ese coro bonito que versaba: ¡Vamos a volveeeeerr,
vamos a volveeeeeerrrrrr, vamos a volver a Primera, vamos a volver!
¡Vamos a volveeeeerr, vamos a volveeeeeerrrrrr, vamos a volver a
Primera, vamos a volver!
Fue uno de esos momentos mágicos en los que el tiempo no solamente
se detiene, sino que uno se vuelve un personaje de una historia
contada en el cine, y uno se ve al mismo tiempo como espectador y
actor. Un momento mágico en el que los minutos que pasaron sirvieron
como una premonición, como la señal que estábamos esperando de que
apenas era el inicio de un futuro muy prometedor.
CAPÍTULO 6: La Liguilla…mi momento favorito
Después de un Torneo de Liga perfecto en el que no se perdió un solo
partido, León llegaba a la Liguilla para enfrentar en semifinales al
primer rival emplumado, los Correcaminos y Éder Patiño en la puerta
contraria. Con un par de juegos en los que el León demostró su
superioridad se dejaba fuera al campeón del torneo anterior, para
posteriormente enfrentar a los Lobos BUAP en la final.
El partido de ida, sin duda estuvo lleno de emociones cuando el
equipo poblano puso por algunos momento sobre la lona a la escuadra
Esmeralda cuando le supo dar la vuelta con un 3-1 en el primer
tiempo ante los ojos inquisidores de Melitón Hernández a Iván Pineda
en el peor de los partido de su vida, y ante el asombro de los
aficionados de nuestro equipo que veíamos el juego y contemplábamos
como es que poco a poco las esperanzas se esfumaban, hasta que llegó
la segunda parte en el que se le arrebató a los Lobos el triunfo y
la esperanza que tenían con el 3-3 final que le supo a Orduña como
una derrota al saber que tuvo todo para ganar y sobre todo, al ser
consciente de que en el estadio León las cosas no serían para nada
igual.
En León, casi sin querer, las cosas fueron más simples: los Lobos
perdieron la cabeza y se fueron expulsados tres de sus jugadores
mientras los Esmeraldas con la goleada de un 4-0 le daba un título
más a su afición, pero sobre todo le daba ese boleto ansiado, ese
partido de vuelta una vez más, esa posibilidad de que el partido por
el ascenso se jugara en casa ante los Correcaminos. León era una
fiesta y todos se subieron al barco del triunfo esa noche en la que
nuestro equipo dejaba de manifiesto la superioridad…ese 5 de mayo,
la vida no valía nada para enfrentar al destino a partir del
siguiente miércoles.
CAPÍTULO 7: La Final del Ascenso: partido de ida
Difícil, sumamente difícil fue el partido de ida ante Correcaminos,
los campeones del torneo anterior se plantaron bien en el terreno de
juego para hacer imposible que los Verdes pudieran hacer algo y que
por un momento, casi les funciona la estrategia.
En el segundo tiempo del encuentro cuando los Esmeraldas estaban
abajo en el marcador 2-0 vino la expulsión de Nelson Sebastián Maz,
una expulsión algo rigorista pero a fin de cuentas roja para no ver
en el juego de vuelta al goleador del equipo.
Si las cosas iban mal, con un hombre menos parecía por momentos que
la historia se escribiría de manera negativa para la causa Verde y
en un tiro de esquina a favor de los “Corres” estuvo a punto de
confirmarlo, pero la estirada divina de Melitón Hernández evitó el
3-0 de su marco, la mejor atajada de su vida que no solo supo como
un gol a favor sino que nos hizo suspirar para tratar de traernos el
2-0 a casa como algo difícil de remontar pero no imposible.
Pero, el destino tenía otra cosa preparada para las gargantas
verdiblancas. En una jugada ofensiva por parte del León, Peña hace
un recorte para que le quede un segundo de tiempo, el momento
preciso para mandar un centro con su pie lesionado, para que llegara
luego Nacho González a rematar de cabeza ante la salida atónita de
Patiño que sólo vio cómo el balón se clavaba en su meta marcando así
el 2-1…¿Qué hacía Nacho tan arriba?, ¿en qué momento decidió sumarse
al ataque desprotegiendo su parte defensiva?, ¿de que manera pudo
llegar tan rápido al ataque?, ¿cómo hizo para meter ese cabezazo?,
tal vez nunca lo sabremos, lo único seguro es que la atajada de
Melitón y el cabezazo de Nacho fueron obras del corazón Esmeralda,
cuando ya no había fuerzas, cuando el cansancio y la humedad habían
afectado a los Verdes, salió el corazón, el rugido esperanzador que
decía: nos vemos el 12 de mayo en el estadio León.
“Yo confío a muerte en los jugadores del León, en gente del León,
en la cancha del León…el ascenso está lejos porque hay un gol de
diferencia”…Gustavo Matosas al término del partido de ida.
CAPÍTULO 8: La Final de Vuelta: Tiempo de llorar de alegría
Sábado 12 de mayo de 2012, nunca lo voy a olvidar. Despierto. Es el
día más importante en mucho tiempo, por el que llevábamos esperando
10 años que cada vez se parecían más a la eternidad.
Voy temprano al bar “Chemita” a comer con los amigos, de ahí la
caravana nos espera rumbo al estadio, hay risas nerviosas, hay
chistes de lo que podría pasar o no pasar esta noche. Hay esperanza.
Comemos y vamos rumbo a la “Fuente de los Leones”, en el camino
hacemos escala para llevarle una veladora y unos cuantos rezos a San
Judas Tadeo, nunca está de más el apoyo celestial y bien
intencionado.
Llegamos al punto de reunión. La marcha ya partió. Obviamente no iba
a esperar a que termináramos de pedir ayuda a fuerzas que
desconocemos. Caminamos aprisa, la caravana no nos lleva mucha
ventaja, nos unimos a ella, la vibra es impresionante. Las lágrimas
no dejan de brotar, el sol aún está presente y caminamos con cientos
rumbo al estadio. La distancia no es tanta cuando viene aderezada
del toque mágico de la unión por nuestro equipo.
Llegamos al estadio dos horas y media antes, le pedimos a nuestro
cubetero de confianza que nos sirva las primeras. No se puede. Hasta
las ocho de la noche tienen permitido comenzar a vender, una hora
antes del juego, pero nos promete que las primeras serán para
nosotros y estarán más frías. El estadio está lleno. Es nuestra
noche. Salen los verdes a calentar, los apoyamos como nunca, qué
importa que las gargantas truenen, a eso vamos al estadio, a
hacerlas vibrar. Salen los “Corres” a calentar, sienten el peso del
estadio, de la gente que ansiamos estar en el lugar y momento
históricos para el que estamos predestinados.
Los gritos de apoyo son ensordecedores. Se abre la barra, las cheves
vuelan literalmente por todos los rincones del estadio. Estamos
sobrios nuevamente de licor por el tiempo esperado, pero borrachos
de alegría por lo que esperamos que venga.
No estaba Maz, pero este equipo había funcionado a base de la
colectividad y si bien era cierto que el número 22 era el goleador
del torneo, por primera vez estábamos ante un cuadro con una
maquinaria perfecta en la que hasta Melitón podía hacer gol.
Se había perdido el invicto en el partido de ida, pero había algo
más importante que eso: Matosas había aprendido la lección de la
derrota y todo estaba puesto para que los Esmeraldas se coronaran en
casa después de diez años de negación para estar en el máximo
circuito.
Y así llegó la fiesta de los goles, comenzando al minuto 17 con el
cabezazo de Carlos Peña que daba el 1-0 a favor de los verdes,
mientras en las tribunas se festejaba la primera anotación pero
también con cierta precaución por apenas empatar el marcador global.
Posteriormente caería el gol de Luis Nieves al minuto 21 que le daba
al equipo la ventaja del 2-0 y el 3-2 en el global. Un gol más que
merecido para un jugador que se había mantenido en el plantel y le
había tocado padecer la frustración de los intentos previos. Todavía
sentíamos en las gradas que faltaba un gol más para manejar por
completo el encuentro.
Y el tercero llegó en la agonía del primer tiempo, Pacheco aprovechó
una bola muerta a la que llegó a rematar para dar la certeza de que
en la cancha sólo había un equipo. Pacheco anota, Pacheco se
arrodilla y voltea al cielo para agradecer la oportunidad de estar
en el momento indicado y marcar la anotación que dejaba en la lona
al equipo tamaulipeco, mientras los aficionados nos volvíamos más
locos que de costumbre por la alegría de saber que estábamos con un
pie de volver a la Primera División.
El medio tiempo sirvió para degustar el éxtasis, todo mundo con la
sonrisa en la cara, los celulares y los radios bloqueados por la
saturación de querer compartir con el mundo exterior al estadio lo
que estaba sucediendo.
La segunda mitad solamente sirvió para demostrar que el León no iba
a regalar absolutamente nada en la noche que estaba predestinado a
lucir y complacer a toda su afición como una pequeña recompensa por
todos los años que padeció y sufrió las amarguras que estaban a
punto de quedarse atrás.
Y así fue. Burbano fue todo un león indomable dentro del terreno de
juego durante toda la temporada, pero especialmente en la final
lució imparable, inalcanzable e inagotable. Fue quien le dio la
estocada de muerte a unos moribundos “Corres” al clavarle dos
anotaciones que sellarían el 5-0 definitivo, el 6-2 del marcador
global.
Finalmente, sonaba el silbatazo final, el momento en el que por una
fracción de segundos nos volteábamos a ver incrédulos para luego
estallar en el grito unísono que retumbó en el estadio: ¡Sí se pudo,
sí se pudo!
Las lágrimas de felicidad acumuladas por tanto tiempo se hacían
presentes en los rostros de la hinchada, no era para menos. Niños y
jóvenes presentes que no habían visto al León en Primera División,
finalmente veían recompensada toda su pasión en el momento sublime
que significaba abandonar –ojalá para siempre- la Liga de Ascenso.
A los que siempre nos había tocado ver derrota tras derrota, fracaso
tras fracaso, cada uno de ellos impregnado de errores estúpidos, de
falta de concentración de los jugadores, de traidores flagrantes, de
aguantar carrilla por tanto y tanto tiempo, vimos con gusto que
había valido la pena: que diez años no son tantos cuando le vas al
León para verlo en una noche inolvidable como la que se vivió ese
sábado por la noche. Los que nunca abandonamos, como bien dice mi
buen compadre Fer Quiroga, nos fundimos en uno de esos abrazos, ya
no de consuelo, sino de celebración.
En la cancha los festejos no paraban, Matosas festejaba con locura
mientras brincaba con la bandera uruguaya en sus manos y le dedicaba
el triunfo a la afición y a sus hijos.
Un personaje por demás imprescindible durante todo el torneo y con
el gafete de capitán levantaba la copa que simbolizaba el ascenso,
era Melitón Hernández, portero de los Esmeraldas.
León no durmió, o por lo menos yo no, después de la goleada y la
celebración en las calles, mi cuerpo temblaba de emoción, el orgasmo
mayor había llegado, el esperado triunfo por fin se presentaba, no
como el final de una historia, sino simplemente la vuelta a la
página para un nuevo capítulo.
CAPÍTULO 9: La celebración en Presidencia Municipal
La voz se corrió de prisa, habría una caravana por parte del equipo
ascendido desde el estadio hasta la plaza principal de la ciudad.
Desde temprano el equipo de sonido y un templete estaban montados
fuera de Presidencia Municipal para recibir a nuestro equipo.
Una gran amiga y fiel seguidora de los Verdes atinó a realizar el
apartado correspondiente en el bar Panza Verde para tener así una de
las mejores vistas para disfrutar del momento en el que llegaran
nuestros héroes Esmeraldas.
Llegamos temprano, la plaza estaba desierta a excepción de los
paseantes dominicales acostumbrados, por un momento creímos que nos
habíamos equivocado de lugar, pero poco a poco el lugar se fue
poblando con una convocatoria impresionante que ya quisieran muchos
políticos. Sin recurrir a los acarreados, miles de personas
acompañaron el camión del equipo desde su partida del estadio, de
nuestra casa, para irse al centro de la ciudad.
Una vez más, la histórica Plaza de los Mártires del 2 de Enero
volvía a tener un evento que pasaría a la historia por las miles de
personas que se reunieron para agradecer a todo el equipo y la
directiva el ascenso. La fiesta seguía y no queríamos que terminara.
Hubo gritos, porras y demás manifestaciones de cariño hacía los
jugadores del León, Matosas tomó el micrófono para dar un discurso
de aliento, de invitación a que no volviera a pasar lo sucedido con
el equipo y nunca regresar a la liga de ascenso, entre algunas de
sus frases más memorables están:
“El equipo hizo el 50% del trabajo, el otro 50% lo hicieron
ustedes cabrones”
“Yo soy uruguayo…pero hoy, hoy, soy un leonés más”
Y así, siguieron las intervenciones por demás integrantes del
equipo, en una tarde de domingo que no queríamos que terminara.
CAPÍTULO 10: Lo que siguió
Otro de los aciertos de Matosas y fiel a su palabra, consistió en
mantener a la gran mayoría del equipo y sólo reforzarse en algunas
líneas, lo que trajo como consecuencia que la unión del cuadro se
reflejara y cerrara filas en torno a la filosofía del técnico.
La presentación de la playera en el Domo de la Feria fue otro de los
momentos memorables, y más porque por primera vez en muchos años, la
casaca Esmeralda portaría el logo de Primera División.
El León fue sorprendente para propios y extraños en su primer torneo
en la Liga Nacional, paso a paso fue acumulando los puntos
necesarios para estar el día de hoy a tan sólo 7 unidades de
salvarse matemáticamente del descenso, situación que ya pasa a
segundo término.
Este León le jugó al tú por tú a sus rivales, como si nunca se
hubiera ido, regresaron las pasiones contra los equipos de Primera
División, el estadio siempre lleno, un tercer lugar en la tabla
general y una semifinal perdida en la que nos quedará el sabor de
que se pudo haber hecho más, pero en fin, si a inicio de año nos
hubieran asegurado que estaríamos en Primera División y que
llegaríamos a la Libertadores y a una semifinal que se perdería, sin
duda alguna todos hubiéramos firmado de conformidad.
CAPÍTULO 11: Lo que viene
La llegada de Nery Castillo, de Rafa Márquez y de “El Búfalo”; el
próximo juego del León ante el Iquique de Chile, ponen al León en
otra dimensión muy distinta a la que inició el 2012. Se dice que hay
que terminar el año como quieres comenzar el otro, y por lo pronto
se vislumbra que este equipo no tiene la intención de guardarse nada
para todo lo que viene, y por supuesto, estaremos ahí apoyando como
siempre.
Y aunque nadie me lo ha preguntado, en lo personal mis momentos
favoritos de este 2012 con el León son:
1. La atajada de Melitón y el gol de Nacho contra Correcaminos.
2. El gol de Pacheco en la final de vuelta.
3. El León en el FIFA 13.
Amigos VERDIBLANCOS, les deseo un excelente 2013, que tengan
mucha salud y voluntad para que puedan cumplir con cada una de sus
metas, aléjense de los mal cogidos porque esos son los amargados
sociales, disfruten cada día al máximo porque puede ser el último
y…nos vemos en el 2013. FELIZ AÑO!.
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