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Hoy es el gran día. La cita con el destino está programada para que
dé inicio a las 8 de la noche en el estadio León. En alguna ocasión
dijo un sabio tequilero: “No hay mañana” , y así es, no lo hay. Es
ahora o nunca, es hoy o quién sabe cuando demonios. Es la
oportunidad para que la temporada y la historia nos hagan justicia
tan sólo por esta ocasión. Nos hemos preparado durante diez años
fracaso tras fracaso e intento tras intento para este momento.
Durante todo este tiempo hemos dejado en el camino a rivales que ya
ni existen, hemos sobrevivido a los chismes, a las leyendas urbanas,
a los malos manejos, a casi todo. Por eso, este es el momento
preciso para que este equipo pase a la historia, para que cada
jugador saque el LEÓN que lleva dentro y se encumbra hacia la
trascendencia. Es el momento y el espacio para que un puñado de
mortales se vuelven héroes después de luchar 90 minutos (o más)
dentro de la cancha. Hoy sólo pido que se juegue con el corazón y
que se gane por dos goles, no es mucho, es lo mínimo que merecemos
como afición. Esta es una noche radical, sin medias tintas: o
ascendemos o nos jodemos, no hay más. Siempre hemos remado
contracorriente, definitivamente hoy no será distinto, pero entre
todas las cosas no están a nuestro favor, existen varios elementos
que juegan de nuestro lado: NOSOTROS LA AFICIÓN, LA BENDICIÓN DEL
PAPA AL ESTADIO, CAMINOS DE GUANAJUATO DE JOSÉ ALFREDO Y EL MEJOR
EQUIPO, NO SÓLO DEL TORNEO, SINO DEL CAMPEONATO. Si todo esto no
contribuye a elevar el espíritu del equipo para que pueda lograr la
victoria, ya pensaremos en otras soluciones. Confiemos en nuestro
equipo y lo que hizo a lo largo del torneo, la misión es difícil
pero no imposible. Soñemos en las gradas lo que en el campo se hará
realidad y alistémonos para lo que viene: un partido de nervios y
luego al festejo por el ascenso. Esta noche lo único seguro es que
habrá lágrimas, ojalá sean de felicidad.
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