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He de confesar que soy de esos tipos que les gusta tener su archivo de cada publicación escrita que aparece sobre el equipo León, sobre todo de esta fase final donde la prensa local se luce con sus mejores primeras planas y páginas deportivas. A pesar de que la tecnología ha desplazado significativamente al papel, soy de esa “vieja guardia” que prefiere las ediciones impresas, sentir en físico las imágenes y letras de años pasados para darse un chapuzón en la nostalgia de las notas, crónicas y reportajes. Eso sirve para afianzar un poco el por qué seguir aquí. Las ediciones de antaño me llevan a la alegría de los logros efímeros que luego se convirtieron en la tristeza conocida por todos. Vago por los recuerdos de una afición siempre fiel y estoica, que no se va, que sigue y seguirá pase lo que pase. Vibro al paso de cada página al ser testigo que los diarios guardados desde algunos años se van marchitando por el paso del tiempo pero no la voluntad de quienes durante todo este tiempo han sido narradores de una historia que año con año vuelven a escribir. Cada traspié ha sido para levantarnos como afición, como medios de comunicación, pero sobre todo, como leoneses. Bendita nuestra tierra verde, que nos da la oportunidad de reencontrarnos cada seis meses y sobre todo cada año que ha existido la posibilidad de lograr el ascenso y de hacer de nuestro equipo un símbolo histórico de unidad. Como siempre, para idealizar un futuro prometedor hace falta hacer escala en ese pasado que del que todos hemos sido partícipes. Diez años se describen fácil, pero ha sido una lucha de varios torneos adornados por un fracaso final…y a fin de cuentas, es NUESTRA HISTORIA, y lo mejor de todo, es que la hemos escrito juntos, sin claudicar, sin tirar la toalla, sin reventar en la osadía del abandono, porque sabemos que en esta vida no hay nada mejor que gritar un gol del LEÓN. Un gol nuestro. Hoy, más cerca que nunca. Hoy a sólo cuatro partidos. Hoy, un paso más. Hoy, sale el León de cacería a devorar a los Lobos. No pido suerte para el equipo, sino simplemente lo que merece: GANAR.
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