
Por:
Abraham "Grillo" Delgado
abraham@verdiblanco.com |
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A Porta Gayola desde la 5.
Las Huellas del Ascenso.
Cábalas para que gane el León |

Semana incierta con la eliminación del Barcelona y del Real Madrid
de la Champions, quedó claro que todo grande tiene sus puntos
débiles y aunado a esto, uno no tan grande pero con complejo de
equipo fútbol, pierde 3-0 ante los Lobos BUAP.
Esto me puso inmediatamente en alerta para que no pasara lo mismo
con nuestros Verdes, así que recurrí desde muy temprano a las
cábalas de cada partido para eliminar cualquier sorpresa en nuestra
contra: rezo, me pongo los boxer de Homero Simpson, me enfundo en mi
playera Esmeralda, no le pongo talco a los tenis y me quito los
calcetines, le marco a los amigos para compartir nervios y
optimismos, busco en el diccionario el significado de alguna palabra
que no conozco para olvidarlo una hora después, voy al bar de
siempre a la misma hora y con la misma gente, rompo la dieta, nada
de sopa de verduras ni ensaladas que no llenan, sólo garnacha esta
tarde-noche; no me hago del rogar con la primer cerveza, mucho menos
con la segunda, la tercera ya ni la pido, me la traen. Escucho a
José Alfredo minutos antes de que inicie el juego, busco en la
página de la Femexfut las alineaciones del encuentro, no voy al baño
hasta que termine el partido como símbolo del sacrificio por el
equipo, se la rayo a la botarga del Correcaminos por tratar de
ofendernos con su mal gusto de golpear la simbología leonesa, igual
a Patiño por haber parado fácil cuatro goles que estaban adentro,
agarro el rosario, también el escapulario, rezo, grito en cada
jugada, suspiro en cada oportunidad fallida que se pintaba como gol,
respiro, vuelvo a respirar hasta que se vuelve otro suspiro que se
evapora bajo una luna que exige a gritos la goleada…termina el
partido, termina la cábala, y a final de cuentas funciona, aunque el
marcador no le agrade a nadie, ni a Corre, ni al León, mucho menos a
la afición, que veíamos cómo desde nuestra trinchera como a veces
ganar debiera dar para más…y al final no importa, el León sigue
siendo grande y aquí nos vemos el sábado mientras a lo lejos se
vuelve a escuchar a José Alfredo.
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