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Sección Especial.
Pequeña recopilación de escritos y anécdotas en la historia. Por: @lx el webonmaster.
LA VENIDA DE 4 CRACKS ARGENTINOS.
Para el campeonato 1944 - 1945, se pensó en reforzar al equipo con elementos extranjeros de categoría y experiencia. Dentro de los directivos esmeraldas y a recomendación de Noguera (Jugador argentino del ASTURIAS), se acordó reforzar al equipo, pues se avecinaba el campeonato 44-45 y no era cuestión de afrontar la situación con el plantel que se tenía. Entre Don Sebastián Martínez, Don Adolfo Romero y Don Pilar Ramírez lograron reunir la cantidad de $15,000.00 para que vinieran cuatro argentinos de los recomendados por "Noguerita", de la lista se escogieron cuatro jugadores: Rugilo (portero), Battaglia (defensa), y dos delanteros Marcos Aurelio, interior derecho y Ángel Fernández, ala izquierda.
Recién casados llegaron a México los chés Marcos Aurelio Di Paulo y Ángel Fernández el 6 de agosto de 1944, mientras que días antes Rugilo y Battaglia habían arribado ante un recibimiento jubiloso de cientos de aficionados.
Una vez establecidos en León, se pusieron a entrenar con el resto del equipo siendo contratados también Rodrigo Cervantes (Considerado el jugador con mas clase que dio el León durante muchos años), Abel Ramírez recio zaguero local y Rodolfo Moncada, rapidísimo extremo capitalino. EL DEBUT EN LA CAPITAL
Con la aureola de invicto en canchas de provincia, se presentó el León por primera vez ante la exigente afición capitalina, que produjo un lleno de bote en bote en el Parque Asturias para ver en acción al equipo de tanto había dado de que hablar desde su debut en la Liga Mayor y contra todos los pronósticos, el cuadro esmeralda se impuso claramente al América al son de 3 goles contra 1, convenciendo con su fútbol armónico y veloz a propios y extraños. Dominaron los azul crema, pero los verdes hicieron gala de una defensa heroica de su marco y solo admitieron un gol de Caffaratti que fue el del honor para los capitalinos, mientras que Fernández en dos ocasiones y Moncada en otra, hacían llegar sus disparos al fondo de las redes americanistas. Al final, el publico capitalino reconoció la capacidad de los "benjamines" de Primera División y de pie ovaciono a los muchachos leoneses, quienes fueron felicitados entusiastamente por sus directivos y seguidores, así como hinchas en general.
Anécdota: En uno de los viajes del León a la ciudad de México, se hospedaron en un hotel muy "Nice" donde la mayoría de los meseros hablaban inglés. Uno de ellos se acercó al "Chancharras" Pérez que acababa de comer y le preguntó: "Finish Mister? (Terminó Señor?)" a lo que Pablo se apresuró a contestar: "No gracias, estoy satisfecho". EL ACTO HEROICO DE MONTEMAYOR
No podemos dejar de mencionar lo sucedido aquel lluvioso 9 de mayo de 1946 cuando al estarse jugando un partido nocturno entre el América y el León en el parque Asturias; el formidable crack pampero Florencio Caffarattti tuvo la desgracia de tocar un cable de energía eléctrica caído tras la portería de los verdes. Al darse cuenta Alfonso Montemayor del peligro en que estaba su rival deportivo y sin pensar en su seguridad, se lanzó a salvar al argentino logrando arrancar el cable a su posible víctima. Posteriormente, Caffaratti entregaría a Montemayor una monedita de oro con la siguiente inscripción: "F. Caffaratti en agradecimiento a A. Montemayor". Como un testimonio de gratitud. LO QUE LE PASO A LUIS LUNA Y GUILLERMO FLORES AL LLEGAR A LEÓN
La siguiente anécdota les sucedió a los tapatíos Luis Luna y Guillermo Flores a su llegada a la ciudad. Habiéndolos dejado Don Nemesio Tamayo en el Hotel México, les indicó que al otro día se presentaran en el estadio a las 10:00 de la mañana para participar en la práctica reglamentaria y les dió la dirección.
Al día siguiente se dirigieron entonces al entrenamiento y con trabajos dieron con la entrada del estadio por la calle Álvaro Obregón. "Llegamos a la puerta y preguntamos si ahí entrenaba el León F.C. aclarando que éramos elementos de dicho equipo. Pero los que estaban en la puerta no nos creyeron y aparte nos negaron la entrada, nos dijeron que la entrada de jugadores quedaba por otro lado; claro que tuvimos que seguir sus indicaciones yendo a rodear por la Colonia y el Parque hasta que dimos con la entrada por la huerta de Uraga. Estábamos tan cansados -caminamos casi dos horas- que cuando llegamos no pudimos entrar por esto y además, la práctica ya había terminado." LA TRAGEDIA DEL CHÉ FERNANDEZ (Ejemplo de amor a la playera del León)
Recién casado, optimista, había llegado a México en avión de Panagra, Ángel Fernández en compañía de su compadre Marcos Aurelio. Venían a militar en el equipo representativo de esta ciudad: el León que acababa de ingresar a la Liga Mayor de Fútbol. Fernández fue el autor del primer gol verdiblanco en campeonatos oficiales y su velocidad e inteligencia le habían ganado un puesto titular en el cuadro esmeralda; coopero para la justa verde en el sub-campeonato de 1946-47 y los títulos de monarca de Liga y Campeones en la campaña 47-48.
Pero a mediados del torneo 48-49 estando el "Ché" Fernández en el ocaso de su carrera y viendo la situación del club, se ofreció a su querido equipo que pasaba por un momento crítico por falta de extremos, reapareciendo en la Perla Tapatía jugando de ala derecha y anotando uno de los dos goles con el que vencieron al Oro. Una semana después, jugando el León contra el Tampico en el campo de la Martinica con sus intervenciones decididas y acertadas, Ángel recibió un pase adelantado y a gran velocidad se fue sobre la bola, iba solo y sobre la línea del área de meta, ante lo apurado de la situación salió el "Tarzan" Landeros, arquero tampiqueño, se tiró a sus pies tratando de arrebatarle el balón, pero con su acostumbrada malicia e inteligencia de jugador Fernández escurrió el balón hasta el fondo de las redes. El choque fué tremendo, en las graderías se celebraba el gol, pero todavía ambos jugadores estaban tirados; pero mientras el arquero se dolía con menos señales, Fernández quedó inmóvil, el encontronazo fue tan fuerte y sobre su pierna izquierda vio que esta quedó quebrada, hecha trizas. Su semblante era lívido ante el dolor, todos corrieron hacia el lesionado. Casullo, en esos días entrenador del León, que si se dio cuenta que lo habían fracturado corrió también hacia el.
Por desgracia nada pudo hacerse, fue sacado del campo entre ovaciones pero dejando en todos el amargo sabor de aquella infortunada jugada, ultima de su vida con el León y donde igual que cuando se inició, también había marcado SU ULTIMO GOL. Al llegar el descanso, en la caseta había silencio y aflicción, nadie quería comentar el suceso del compañero caído. Varela preguntaba si aquello era verdad. Marciano el masajista con un ligero movimiento afirmativo lo señaló. "Ahora lo importante es ganar, dijo el técnico Casullo y cuando termine el partido y vayamos a el, hay que darle la alegría de que el juego se ganó".
Terminado el encuentro todos presurosos fueron al sanatorio; en una sala yacía Fernández ya con la pierna enyesada, lo acompañaba su esposa. Tenía sus ojos cerrados pero al escuchar caminar de puntillas a sus compañeros los abrió y al verlos fue esta su primera pregunta: "GANAMOS?" y Costa asintió con fuerte voz, mientras Casullo se llevaba el dedo a la boca en indicando silencio. Después se dirigió a Fernández diciéndole emocionado: - "Nos has dado un triunfo mas y una gloria a esta tierra lechuguera que tan generosamente nos ha tratado, GANAMOS y tu seguirás metiendo muchos goles". No, respondió Ángel con lagrimas en los ojos, esta mañana ha sido la ultima. "Pronto sanarás", agregó Montemayor; todos trataban de ser animosos y que sus palabras le hicieran bien. Arenaza, Luna, Manzotti, Conrado, no había quien no pusiera unas palabras de aliento para el accidentado.
Y pasó el tiempo y sanó, si es que a esto puede decirse verlo en muletas: Otra vez frente al graderío, recibió una ovación como jamás a nadie se le ha tributado en la historia del Club. En su gesto había lagrimas y amargura y en su mente se agolparon mil pensamientos. Ahí estaba su cancha, su público, todo igual pero era tan distinto; la pelota, el marco, el empastado por donde anteriormente corría y sin embargo el ya no podría volver a jugar en su puesto porque ya había anotado SU ULTIMO GOL en este, su querido Club León.
Emotiva Carta de José Manuel Busso a Ángel Fernández.
"Mi querido Ché Fernández:
La ultima vez que te ví con la camiseta esmeralda puesta, no fué en la cancha. Parecerá raro decir que alguien se ponga una camiseta de fútbol estando en la cama, pero esta vez así fue. No la tenías para suplir la bata del sanatorio, si no que la habías llevado ahí junto a una pierna rota, como saldo de una lid de honor en que hiciste triunfar a tu equipo... Ver Carta. ... "
EL RINCÓN DE LOS RECUERDOS Por: Don Antonio (Lic. A.G.A.)
Estoy aprendiendo para entrar y aportar lo que aprendí en 50 años de sufrir y disfrutar con el gran LEÓN.
En la final de 1972 en puebla la derrota fue una verdadera tragedia, la fiesta del triunfo en el Hotel se canceló y había lágrimas ante una derrota a sangre y fuego, con fracturados como Darío Miranda, tibia y peroné gracias a una patada y sustituido por Jaramillo que no había debutado y sin embargo paró excelente y perdimos por dos auto goles, de Albretch y de Davino, dos desgracias pero se perdió con honor y partiéndose la madre como verdaderos soldados y solo Estrada disfrutó al irse con el equipo que los venció, regresó años después y entró a la cancha dominando el balón pero nadie lo peló, por que la gente no olvida.
Esa era verguenza deportiva. Se supo que en el mundial de Chile Cárdenas y el Tigre Sepúlveda amenazaron a Chava Reyes que si se rajaba en los partidos le partían la madre y se la rifo por el miedo. Así era el León, con entrega total, con amor a la camiseta, con garra; no como hoy que temen rasgarse las medias y son corajudos al ir a cobrar las nóminas que no se parecen en nada a lo que les pagaban entonces.
LOS PRIMEROS BRASILEÑOS.(fines de los cincuentas)
Así era el León, con entrega total, con amor a la camiseta, con garra. no como hoy que temen rasgarse las medias y son corajudos al ir a cobrar las nóminas que no se parecen en nada a lo que les pagaban entonces. El mejor pagado era Albretch y eran 22,000 pesos mensuales.
Cambiaron a Carbajal y llegó Gómez Nogueira, un negrazo que sabía de mas y sorprendido de que no lo tuvieran ni en la banca lo puso a jugar siendo de nuevo un fracaso hasta que salió del equipo hacia Venezuela, sin embargo en su último partido contra el Laguna en Copa México metió el mejor gol de cabeza que he visto en mi vida y que fue aplaudido por todo el estadio aún cuando el León fue eliminado, que por cierto el otro equipo sacó unas camisetas RIMBROS de vestir por el verde del León y ellos igual, era cómico, luego de malos manejos desapareció. Pero no tan malos como los que ha tenido el León que debe precisamente a las malísimas administraciones en que cuando sale algún buen jugador de inmediato lo venden y así vemos a la primera división con muchísimos jugadores que juntos formarían un trabuco.
El LEÓN era en esa época con la Presidencia de Harold Gabriel y trajeron a un gran defensa central del Vasco Da Gama y parece que llegó a la selección, muy alto y líder de la defensa que estaba integrada por unos muchachos bastante malitos por lo que la presión era enorme y en alguna ocasión le llegó a pegar algún balón por lo que Fernando Marcos hablaba pestes y decía que en México había mejores, parecía algo personal y el poder del viejo era tal que produjo una pésima imagen de GERALDO FURTADO KURI q.e.p.d. y después de una malísima campaña del equipo, en donde contrataron 11 extranjeros, daban de baja unos y contrataban a otros, con una lesión de tobillo ya no lo contrataron y se fue a Brasil, unos años después se publicó el Heraldo que había sido asaltado o se suicidó. El Muchacho era un tipazo, simpático, amable, accesible, no como algunos que se sienten cracs y solo son pájaros nalgones. Verdaderos líderes por su simpatía era un ex atlantista que jugó todos los puestos nombre MARCOS RIVAS BARRALES, llegue a ver que se interrumpiera un entrenamiento para festejarle sus bromas.
LAS ANÉCDOTAS
Anécdota: Hospedado el equipo León en el Hotel Francia de Guadalajara, antes de un partido contra los "Margaritas" del Atlas, el gerente del Hotel se sintió molesto por los gritos que se oían desde una de las habitaciones y llamó a la recamarera para inquirir sobra la causa de tal alboroto.
- Dígame -le dijo enojado-, que diablos pasa ahí? - Es el señor Tamayo -explicó la recamarera- que esta hablando a León con su señora. - Bien, -contesto el gerente- pero la próxima vez dígale que use el teléfono!.
Anécdota: Rugilo: "Cuando me quería venir a México, me ofrecían una casa para que no me viniera. Sin embargo las cartas de Noguera me animaban a hacer el viaje. Una de ellas decía: León es una ciudad progresista, tiene DOSCIENTOS HABITANTES, etc., etc.. Le contesté que viniéndonos Battaglia y yo subiría el censo enormemente pues ya seríamos DOSCIENTOS DOS". Después se aclaró todo, a Noguerita se le había pasado agregar la palabra MIL, debiendo haber escrito DOSCIENTOS MIL.
Anécdota: La mayoría de la gente de fútbol saben que en Argentina, decir "Guapo" significa que aquella persona es todo un "Macho", como decimos los mexicanos. Pero Don Pilar Ramírez (q.e.p.d.) entonces Presidente del club León, F. C., lo ignoraba, cuando se trataba de traer un centro - medio al equipo, Rugilo le recomendaba a Alfredo Costa insistiendo: - "Vos Traélo, es todo un "guapo"..."
Don Pilar brinco de su asiento y respondió: - "A mi no me importa si es "Guapo" o es feo, lo que yo quiero es que juegue bien al fútbol... que si quisiera que fuera bonito me traía a Hugo del Carril".
Anécdota: El gigantón esmeralda Costa le dio un "paseo" al jugador Scarone que seguramente no lo olvidará en toda su vida. En una oportunidad lo pasó, lo volvió a pasar, lo repasó y cuando lo iba a burlar otra vez, el centro - medio del Atlante lo tomó del antebrazo, a lo que ceremoniosamente el jugador verdiblanco Alfredo Costa le dijo: "Toma la bola, llévatela para tu casa".
Anécdota: Marcos Aurelio había notificado a la directiva del León que terminaba su compromiso con el Barcelona de España para reintegrarse al cuadro verdiblanco y como pasaba el tiempo sin que Aurelio diera señales de vida, el presidente del Club Sr. Pedro Pons decidió comunicarse por teléfono con el. Ya en la conversación lo primero que escuchó Don Pedro Pons fué: "!Pero, cheeeeee periiiiicoooooooo.....", frase que el Sr. Pons cortó diciendo: Mira Pato, mejor me escribes, porque en esas tres palabras gastaste un minuto que le cuestan al Club León .... NOVENTA PESOS!".
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