Salamanca vs León. Simplemente un clásico morbo
Wednesday, August 13th, 2008Es curioso, aunque nada grato, darse cuenta que desde que los medios de comunicación se han hecho presentes con mayor fuerza dentro del deporte y en específico en el fútbol -como en tantos otros ámbitos- durante los últimos años. El deporte de alto rendimiento y a nivel profesional se ha ido abaratando en México a causa de los intereses comerciales de las diferentes empresas principalmente televisivas o radiofónicas a través de campañas publicitarias que más allá de fomentar el deporte y el bienestar social, se enfocan en la explotación del morbo para lograr captar una mayor cantidad de adeptos tanto para sus cadenas televisivas y/o estaciones de radio como para los productos que en ellas se comercializan. Lo que aun cuando resulta válido, el hecho de que no haya ningún tipo de regulación clara en ese sentido provoca que todas estas empresas se rijan primordialmente por sus propios códigos de ética o los de los comunicadores. Por lo que, en muchos de los casos se cae en la irresponsabilidad de aprovecharse del poder y el uso del medio masivo de comunicación para mal informar y alentar de manera insana a quienes humildemente son fieles seguidores de algún deporte.
Situaciones que comprueban este tipo de acciones sobran. Por ejemplo, en cuanto al fútbol de la localidad basta recordar que en el transcurso de la semana pasada mucho fue lo que se hablo en los espacios deportivos locales acerca del encuentro que disputarían los Petroleros de Salamanca contra los Esmeraldas del León, donde algunos comentaristas ya definían el partido como “clásico”. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que comentarios así tenían como prioridad varios aspectos: mantener el interés de los aficionados por el encuentro al tiempo que generar polémica entorno al mismo para de esta manera captar la atención en estos espacios que finalmente representan marcas, imagen y ventas. Todo ello muy válido, sólo que más allá de fomentar el deporte y la sana afición a éste, se terminó por generar cierto morbo en algunos espacios deportivos a fin de manipular al aficionado entorno al enfrentamiento deportivo, esto con la intención de que se le considerara al partido como todo un “clásico” del fútbol, abaratándolo mediante argumentos tan simples como que la cercanía entre las ciudades, el hecho de pertenecer al mismo estado y finalmente de estar compitiendo en la misma categoría de ascenso eran ingredientes suficientes para darle al encuentro el calificativo de “clásico”. Cierto es que un partido como el de Salamanca vs León tiene aspectos muy particulares que le dan un sabor especial, pero hasta ahora sólo eso, y tal vez siendo muy benévolo con el concepto apenas si se puede hablar del nacimiento de un clásico, ya que probablemente esta pretensión sólo se quedará en mera posibilidad debido a la poca continuidad y al efímero paso que tienen franquicias como la del Salamanca dentro del fútbol profesional mexicano, y sobre todo si de divisiones de ascenso se trata. De ahí pues, que cualquier tipo de viso acerca del surgimiento de un nuevo clásico en el Bajío guanajuatense resulte de momento casi imposible.
Un clásico debe considerarse como tal cuando además de los aspectos antes mencionados, exista una rivalidad que cumpla con características que generalmente rebasen lo deportivo y se inserten en lo histórico-social, y hasta político, como parte de una competencia por buscar demostrar a través del fútbol quién y qué comunidad es mejor. Competencia que con el paso del tiempo y el arraigo de cada equipo en su entidad va acrecentándose por las particularidades que se generan entorno a estos encuentros. Al punto de hacer de un partido con características como estas un verdadero clásico, único e inigualable.
Para muestra hay que recordar los encuentros entre la Trinca Fresera del Irapuato y los Esmeraldas del León que aun hoy en día se siguen dando, sea en la división que sea, la competencia siempre es a muerte –deportivamente hablando- aunque en ocasiones y por desgracia, a consecuencia de la dimensión social del mismo clásico la pasión se desborda entre los aficionados al punto de ocasionar daños a terceros o inclusive entre ellos mismos.
En fin, continuar sobre este tema sería demasiado y el espacio de momento no lo permite, así que sólo me resta decir que como aficionados que somos al Club León y claro, al deporte en sí. Seamos concientes y le demos a cada cosa y a cada encuentro su justo valor de manera objetiva para no caer en un simple y llano morbo al que normalmente somos incitados por los medios de comunicación para manipularnos a fin de ganar adeptos para sus canales o estaciones de radio a costa de abaratar partidos sin mayor importancia, buscando elevarlos sin más ni más al rango de “clásicos”. Abaratamiento que por desgracia también esta presente en el deporte en general.
¿Y el partido?
Creo no ser el más apto para ahondar sobre el tema puesto que en ese rubro ya existen muchos especialistas, sin contar a los muchos directores técnicos -fanáticos algunos-, que ya han intentando dar una cátedra en sus diferentes espacios de lo que paso futbolísticamente hablando el pasado domingo en Salamanca. Pero por no dejar, basta decir que ante lo soso del partido y los pocos destellos de buen fútbol de los leoneses, el equipo lució un tanto desangelado, aun y cuando se hizo presente el apoyo de los no pocos fieles seguidores de los verdes que ahí estuvieron. Con lo que se demostró que todo equipo necesita de un héroe que los aliente con su presencia para buscar el triunfo, y el domingo pasado fue evidente su ausencia entre los verdes. Así que esperemos que el “chamaco” de Chile este de vuelta contra los tijuanenses.